Una vez más la Universidad Nacional de Tucumán se volvió abrazo para nuestra comunidad. Y no fue hasta el final de la noche, cuando ya no quedaban acordes por tocar, justo cuando el cielo fue testigo de las decenas de familias que siguieron sentadas sobre el pasto, con los chicos corriendo entre las mantas y los mates, los aplausos todavía flotaban en el aire. Así se vivió el Megaconcierto de Navidad.























