El Proyecto U.N.I.R. es una propuesta de extensión universitaria en el medio rural, con un enfoque interdisciplinario, intersectorial y participativo, que la Universidad Nacional de Tucumán puso en marcha en la Provincia de Tucumán, República Argentina, en Julio de 1994.
Los antecedentes de esta iniciativa se remontan a 1987, año en que la Universidad Nacional de Tucumán, basándose en un anteproyecto originado en su Facultad de Medicina en 1986, inicia el P.U.P.C. (Proyecto Universitario de Promoción Comunitaria) destinado a trabajar en comunidades rurales de escaso desarrollo y con múltiples problemas sociales, culturales y económicos.
Desde 1987 y hasta 1999 las propuestas contaron con el importante apoyo financiero de la Universidad Nacional de Tucumán y de la Fundación W. K. Kellogg.
A principios de 2000, cumplido el ciclo de apoyo de la Fundación Kellogg, el Proyecto U.N.I.R. inicia una nueva etapa de consolidación institucional, cuando la Universidad lo integra en la recientemente creada Área de Proyectos de Promoción y Desarrollo Social.
Durante el período de apoyo de la Fundación Kellogg, el UNIR formó parte de un programa que incluía a 12 proyectos con estructuras similares en América Latina, aunque con contextos y realidades diferentes.
A lo largo de estos años, los proyectos P.U.P.C y UNIR han dado frutos en los ámbitos dónde actuaron. Ello no habría sido posible sin la necesaria y estratégica participación de docentes, estudiantes y graduados de nuestra universidad, que se sumaron a esta iniciativa generando muchísimos espacios de participación para pobladores de comunidades rurales postergadas, y contribuyendo a su desarrollo a través de las propuestas, acciones y proyectos que los tuvieron como actores.
Ambos proyectos, a lo largo de los procesos que los contaron como protagonistas, tuvieron sus fortalezas y sus debilidades, así como también presentaron etapas con características distintas en lo que respecta a las formas de intervención en las comunidades rurales y a la participación de los distintos actores. Mientras las primeras etapas se caracterizaron por una predominante gestión universitaria, las últimas lo fueron por una incipiente autogestión comunitaria, pasando por etapas intermedias de gestión compartida o co-gestión. Todas ellas ricas en vivencias, en experiencias, en enseñanzas y en resultados.
Es a la luz de su historia y de su identidad, que el Unir espera seguir sumando a su propuesta a todos aquellos integrantes de nuestra universidad que cuentan con voluntad y templanza para construir nuevos caminos y tender nuevos puentes, que faciliten el desarrollo de las familias y comunidades rurales, y el propio crecimiento de nuestra universidad.